Casa Central, San Juan 885, San Miguel de Tucumán
(381) 422-1390

Servicios

Adolescentes y Adultos

Te informamos sobre cómo conservar la salud.

Informate de:

En los últimos años hubo un rápido cambio en la distribución por edades de la población mundial. Esto es consecuencia de la disminución de las tazas de fertilidad y la extraordinaria mejoría de las tazas de mortalidad entre las cuales se destacan: mejoras en las condiciones de vida, mejoras de los tratamientos médicos, de las enfermedades crónicas y vacunas.

La población mundial está envejeciendo. La OMS pronosticó que entre el 2000 y 2050, por primera vez en la historia de la humanidad, se duplicará la proporción de mayores de 60 años que ascenderá del 11 % al 20%. De manera que en tiempos cercanos habrá mayores personas mayores de 65 años que menores de 5 años.

En Latinoamérica, en especial en países en desarrollo, este cambio demográfico viene aparejado con un aumento de las enfermedades del adulto, entre ellas, las propias del envejecimiento, las infecciones crónicas VIH, TBC, Osteomielitis, etc., infecciones agudas, entre las cuales las prevenibles por vacunas.

¿Por qué los adultos pueden presentar enfermedades prevenibles por vacunas aun las de la infancia? Por un lado, nuestros niños en América Latina se han beneficiado de las bondades de la vacunación – con todas las vacunas disponibles en el mercado – recién en las últimas décadas. Pero lamentablemente, en muchas regiones, las coberturas no son las óptimas y esto unida a la baja cobertura en la adolescencia y excepcional cumplimiento de las vacunas en el adulto, la pesada carga de las enfermedades inmunoprevenibles continúa presente y necesariamente elevada y en aumento. Todavía en Latinoamérica se mueren adultos jóvenes con Tétanos, Hepatitis B, Varicela, Sarampión. Por otro lado la ciencia y experiencia nos demostró que la inmunidad producida por la vacunación o la misma enfermedad adquirida en la niñez – Sarampión, Varicela, Hepatitis A, Paperas, Rubéola, etc – no es para siempre, mucho más ahora que se vive más tiempo. A partir de los 40 años y a veces antes, aún en personas saludables, la inmunidad comienza a deteriorarse y los anticuerpos que se adquirieron en la niñez comienzan a desaparecer. Esto hace que el adulto vuelva a ser susceptible de enfermarse con enfermedades infecciosas de la niñez por supuesto con mayores consecuencias ya que el organismo está envejeciendo. Esto lo vivimos los médicos al enfrentarnos con la gravedad del cuadro clínico de la Varicela, Tos con Vulsa, Hepatitis, Influenza, Meningitis y Neumonía (debido a Neumococo o Meningococo) en el adulto especialmente mayores de 50 años,

Por suerte, y especialmente en los últimos 15 años, los Latinoamericanos, hemos aprendido y disfrutado de que la niñez  bien vacunada, con todas las vacunas disponibles, goza de excelente salud comparables con los niños de hace 20 a 40 años y pueden crecer sin los graves problemas que acarreaba tener que soportar estas graves enfermedades infecciosa en él o sus familias una y otra vez y a veces enfrentarse con la muerte.

Sólo basta recordar la casi olvidada mortalidad por Viruela, hoy erradicada del mundo por vacuna, las incapacidades motoras que nos dejo la Poliomielitis, la alta mortalidad por Neumonía por brote o epidemia de Sarampión, las muertes por Tétanos Neonatal; las graves malformaciones y muerte intrauterina por Rubéola. Mucho más cercana la muerte de niños pequeños por brotes de Meningitis  Haemófilus Influenzae, o Meningococo o Hepatitis A fulminante y más recientemente las causadas por la última Pandemia de Influenza H1N1 y las  todavía presente por complicaciones infecciosas de la Varicela. Todas prevenibles con alta eficacia y efectividad con vacunas.

El cumplimiento del Calendario Infantil lleva consigo 2 beneficios: proteger la salud del niño y servir de freno para evitar las infecciones en el adulto. Esto ya lo vivimos, que a pocos años de vacunar los niños contra la Hepatitis A, ésta es excepcional tanto en el niño como en el adulto. A esto se agrega las nuevas vacunas tales como las Antinuemocóccicas y Antimeningocóccicas  que al ser conjugadas reducen la aportación del germen en la nasofaringe del niño y evita el contagio al adulto, esto se llama inmunidad en rebaño.

Entonces, porque vivir más y querer vivir mejor, es una tendencia mundial, es necesario promover con tanta fuerza pero con más velocidad el calendario del adolescente y del adulto.

No es necesario ver el debacle en la comunidad para introducir una vacuna. Los Latinoamericanos, por razones varias, tardamos entre 10 y 15 años, en introducir una vacuna que previene enfermedades mortales, Muchos ejemplos podemos poner: la vacuna de la Hepatitis A estaba disponible hace 10 años aproximadamente  y recién se puso en el calendario en el 2002; la vacuna de la Hepatitis B está disponible hace 15 años y todavía atendemos adolescentes y adultos con Hepatitis B. La vacuna contra el cáncer de útero está disponible desde el año 2007 y recién la pusimos en el calendario en el año 2011. Esto es una conducta  que debe cambiar porque es mandatario para entrar en el llamado mundo del desarrollo.

Y aquí podemos decir que las vacunas son una herramienta fundamental para la Salud Pública por el alto costo del tratamiento de la enfermedad especifica. Son en el adulto una buena elección para conservar la salud y en lo familiar un real acto de amor ya que vacunando a los niños y adolescentes sanos, que tienen el mayor poder de respuesta inmunológica cuidan a los familiares enfermos y ancianos que se caracterizan por respuestas inmunológicas bajas.

Las vacunas son una joya de la Bioingeniería. Su constitución es cada vez más perfecta, es decir, logran mayor capacidad inmunogénica y escasas reacciones adversas. Se investigan y desarrollan para el uso humano destinado a prevenir enfermedades que producen graves daños individuales, familiares y comunitarios.

Muchos ven en ellas mitos y leyendas. Otros un gran aparato comercial, pero los que vivimos los estragos de la falta de prevención vemos en ellas una herramienta insustituible para conservar la salud de los seres que amamos.